Hola, buenas tardes.
Estamos ante un momento inédito de la historia de la humanidad. La frase suena como de cajón, pero es la síntesis más precisa de lo que vivimos. De esto se habla todos los días, desde que la OMS declaró oficialmente la existencia de una pandemia.
Quiero confesarles, que desde inicios finales del 2019, inmediatamente retorné de los Estados Unidos, a donde viajé con mi hija menor, Carolina Andrea, y mis nietos, Sebastián y Sara Carolina, mi vida cambió. Mi residencia, se convirtió en mi "campo de batalla", desde donde he estado incursionando a través de algunas redes sociales. Les confieso que la más usada por este ciudadano es Facebook, donde, de manera tímida, interactúo con mis pocos contactos. En esta red social escribo desde mi perfil, casi todos los días, y poseo, además, un grupo, al que he denominado, "Club de abuelos y abuelas que aman a sus nietos". Como su nombre lo sugiere, es un espacio para incentivar el amor hacia los nietecitos, ya que son tantos los problemas de esta generación de hijos e hijas, que se amerita un poco de apoyo de los llamados adultos mayores, pues si dejamos la situación al garete, no alcanzo a imaginarme el perjuicio que le ocasionaremos a los integrantes de la próxima generación de adolescentes.
Les cuento, que esta página se ha crecido. A diario se han venido agregando muchas personas, la mayoría de ellas de abuelas y abuelos, en su mayoría señoras, de varios países de américa latina: Méjico, Brasil, Cuba, Venezuela, Perú y, por supuesto, de aquí de mi país, Colombia. El reto está ahora en darle un direccionamiento a dicho grupo. Ese es el reto... cualquier propuesta y/o idea, al respecto, se les agradece.
Mi "trinchera", mi estudio en casa, me ha permitido afrontar el confinamiento con cierta tranquilidad, pues estoy haciendo lo mismo, que hacía desde finales de noviembre de 2019: veo los partidos de fútbol, vía televisión, a través de los canales nacionales, los internacionales y vía Win sport. La comunicación con mis colegas y hermanos de orden, lo hago vía virtual; la prensa la leo todos los días, ahora un poco más selectiva, vía virtual. La música la selecciono también por esta vía; y la mayoría de los libros que consulto y disfruto, los hago por vía virtual. Miren, que salvo la caminada diaria de 45 minutos, en el parque de mi edificio, los demás ejercicios para tonificar mi cuerpo, lo hago vía Youtube. Como estoy afiliado a Body Tech, poseo una aplicación de ésta, donde un instructor nos transmite unas buenas jornadas de ejercicios. Por prescripción médica, debo controlar el azúcar y el peso y la masa corporal. En eso, estoy bien. Tengo 65 años, pero conservo la vitalidad de un hombre de 45. Y no es paja, se los puedo garantizar...
Escucho buena música de fondo. Definitivamente la música es un gran estimulante, no sólo para las funciones vitales del organismo, sino también para las funciones cerebrales y, de éstas, a las espirituales.
Aspiro, queridos amigos y amigas, seguir contándoles mis vivencias. Bueno, si es que a alguien le puedan interesar...
Nos seguimos viendo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario