sábado, 28 de marzo de 2015


QUÉ LE PASA A NUESTRA CORTE CONSTITUCIONAL?

Me llama mucho la atención lo que sucede en la Corte Constitucional; ese bastión de la democracia y guardiana de la Constitución y del Estado Social de Derecho. La conclusión a la que he llegado es que la enfermedad de la Corte, no es más que la punta del iceberg, cuyo bloque mayor, escondido bajo la superficie, es la enfermedad que carcome a la sociedad colombiana.

Como dirían nuestros abuelos: "si se corrompe la sal", qué será de los demás. Tengo la impresión--planteo esta hipótesis--que todo el mundo, todos los actores sociales y gremiales de nuestro país, están "jugando a la doble". Me explico: aquella percepción de que existía un empresariado que manejaba la economía con transparencia y corrección, no es tan cierta. Fijémonos, cómo mientras en el país aumenta la miseria y el empobrecimiento de un amplio sector de nuestra sociedad, los grandes grupos financieros, se ufanan de las pingues ganancias obtenidas cada fin de año. De dónde salen esas grandes ganancias? Tengo la sospecha que cuando los grandes medios publican ese tipo de noticias, lo hacen--a pesar de lo contradictoria y grotesca ante la incremental miseria de nuestros paisanos--para legitimar contablemente sus actividades non sanctas, muchas veces provenientes de actividades ilegales: blanqueo de capitales. Porque, sólo controlan a quienes estén por fuera del holding que maneja el poder político y económico. Esto, para sólo referirnos a un sector de la sociedad.

Entonces, lo que sucede en la Corte Constitucional es apenas una "muestra" de la crisis nacional. La Rama Judicial colombiana--así como la ejecutiva y la legislativa--está permeada por la corrupción. No otra conclusión podemos sacar, ante las denuncias en contra del magistrado Pretelt, y de su contraofensiva para con sus compañeros de magistratura. "Si me voy nos vamos todos", dijo. Porque no es sólo él quien utiliza su posición ventajosa para sacar provecho pecuniartio y favorecer a sus amigos. Y miren lo que amaneció diciendo  hoy. En rueda de prensa acaba de señalar al expresidente saliente de esa alta corporación, magistrado Vargas Silva, de tener interés en desviar el curso normal del caso del asesinato del estudiante guajiro, de apellido Colmenares. Y lo dicho contra el magistrado Pretelt, de que intentó incidir en un proceso, tratando de favorecer a un político de su región, de apellido Manzur.

Válgame Dios. Es el desmadre total. Si la dirigencia nacional presenta estos malos ejemplos, qué se podría esperar del pobre vulgo? Es el apaga y vámonos.

RODOLFO HERNÁNDEZ PULGAR

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